VISIÓN DE MERCADOS

Introducción

2021 fue un ejercicio excepcional en las bolsas de los mercados desarrollados, no solo por los fuertes avances de los principales índices, sino también por la baja volatilidad.

Creemos que 2022 será un año con dos mitades diferenciadas, con un crecimiento y una inflación muy por encima de la media de los últimos años en el primer semestre, seguido de una normalización gradual a medida que se disminuyan los efectos negativos de la pandemia, se gaste el exceso de ahorro y los estímulos fiscales sean menos intensos.

Mercado de valores

MERCADOS

Nuestro escenario principal para la primera mitad de 2022 es positivo, pero cauto, ya que prevemos un robusto crecimiento del PIB mundial (+4,7%) y de los resultados empresariales (+10% respecto a 2021), así como que el COVID acabe en enfermedad endémica y apenas frene la economía.

Sin embargo, pensamos que va a ser un año mucho más volátil que el anterior, concretamente si algunos de los siguientes factores perdurasen más de lo esperado:

  1. las presiones inflacionistas,

  2. los cuellos de botella productivos y logísticos,

  3. el ajuste inmobiliario en China,

  4. la amenaza de los mercados energéticos a la recuperación económica.

En lo que respecta a la inflación en nuestra opinión el punto clave es que no se retroalimente en los salarios, lo cual hasta ahora está sucediendo parcialmente, pero no de forma preocupante.

Adicionalmente el previsible menor crecimiento de China hará que haya una menor demanda de materias primas, lo cual puede ser bueno para reducir la inflación vía materias primas (alimentos sin elaborar y energía) en EEUU y Europa, y también menos presión para reducir el tapering y subir tipos. 

RENTA FIJA

Prevemos una política monetaria muy acomodaticia, y por tanto que continue el escenario generalizado de bajos tipos de interés. Concretamente esperamos que el BCE no subirá tipos antes de finales del 2023 (más aún si el nuevo presidente del Bundesbank es favorable a una política cuantitativa más laxa con la inflación), y descontamos este año entre 3-4 subidas por parte de la FED pudiendo alcanzar el bono del Tesoro americano a 10 años el 2%.
Tácticamente infraponderamos esta clase de activo debido al escenario de bajos tipos de interés y al riesgo de subidas de tipos moderadas en EEUU. No obstante, seguimos recomendando mantener cierta exposición en renta fija como protección frente a la mayor volatilidad que supone la renta variable.
Preferimos riesgo de crédito frente a riesgo de duración, de ahí que recomendemos para los inversores más conservadores invertir en la frontera entre “Investment Grade” y “High Yield”, y para los inversores más dinámicos vemos la mejor oportunidad en la renta fija emergente en divisa fuerte, principalmente en el “High Yield” asiático que descuenta un nivel de impagos exagerado.

RENTA VARIABLE

Prevemos un crecimiento de los beneficios empresariales globales (MSCI World) del +11% en 2022 y del +7% en 2023, y un PER estimado a 12 meses de 17 veces, lo cual otorga todavía un atractivo potencial alcista para las acciones, pero nos hace ser ciertamente prudentes para la segunda mitad del año cuando muy probablemente los índices alcancen nuestro objetivo de valoración.

Tácticamente sobreponderamos la renta variable, concretamente los siguientes sectores:

  1. Salud (favorecida por la demografía, innovaciones biotecnológicas tales como la tecnología ARN mensajero que se podrá aplicar a otras enfermedades, y los retrasos acumulados por la pandemia en tratamientos de prevención y operaciones pendientes)

  2. Energía (petróleo y eléctricas integradas)

  3. Tecnología (frente al repunte cíclico de la inflación, pensamos que las disrupciones tecnológicas son potentes fuerzas desinflacionistas para mejorar la eficiencia y productividad, y frenar los aumentos salariales)

  4. Consumo básico (alimentación y bebidas en esta fase media del ciclo, siendo fieles a nuestro sesgo defensivo)​

Asimismo, en esta fase más avanzada del ciclo recomendamos una rotación parcial de grandes a medianas empresas tales como las que componen el rezagado índice Russel 2000 (índice compuesto por 2000 acciones de mediana y pequeña capitalización en EEUU), ya que pensamos que la revolución digital y ecológica comenzada tras la pandemia ya está empezando a beneficiar a las empresas de talla mediana.

También esperamos una evolución favorable en Europa y algo más tenue en Japón (gran impulsor de la contención de la pandemia, con muy buenas compañías tecnológicas e industriales). 

INMOBILIARIO

Estamos revisando nuestros objetivos de rentabilidad al sector inmobiliario para el año 2022 y siguientes, dada la previsible subida de tipos de interés en EEUU, y sobre todo la presión fiscal y regulatoria al sector que está surgiendo en muchos países desarrollados ante la gran subida de los precios de esta clase de activos.

DIVISAS

Estos últimos meses hemos vivido una afluencia de capitales hacia el dólar atraídos por la mejoría en el diferencial de tipos, que junto al mayor crecimiento de la económica americana, ha provocado una apreciación del dólar frente al euro.
Al respecto, recomendamos a los clientes con una sobreexposición de dólares ir reduciendo tal exposición en el rango de 1,10 - 1,13.

CONCLUSIÓN

Esperamos un buen primer semestre del año en las bolsas a medida que vayan redimiendo los riesgos que han influido negativamente en los mercados en meses pasados (inflación, normalización de políticas monetarias, pandemia, cuellos de botella productivos y logísticos, ajuste inmobiliario en China, tensiones geopolíticas, y subida de petróleo y gas), y que muchos índices puedan, en algún momento, acumular revalorizaciones incluso superiores al 10%. Aun así, será un año para para ir reduciendo gradualmente la exposición a riesgo de las carteras conforme alcancemos los objetivos de rentabilidad marcados.

Dicho lo anterior, anticipamos para la segunda mitad del año que empezaremos a entrar en una fase de crecimiento mediocre con bajos tipos de interés y una inflación ya bajo control rondando el objetivo de los bancos centrales, en definitiva, retornos bajos en la renta fija y moderados en las acciones. Este escenario de entrada en una fase del ciclo más avanzada implicará que las empresas con bajo endeudamiento y crecimiento de beneficios estables tendrán un comportamiento más acíclico y lo harán mejor que el índice.

Finalmente, con una visión general englobando todas las clases de activos, consideramos esencial en el entorno actual posicionarnos de la forma siguiente: 

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